shopping sobre ruedas





Hace unos días salí de la oficina para ir a casa de mis papás. Eran cerca de las 6:30 así que tomando en cuenta que sería hora-pico y que están haciendo y deshaciendo carriles en el periférico, decidí irme en metro. Un día tomé un taxi en polanco para ir a Altavista y el chofer me dijo "no lo olvide, en esta ciudad nada es más rápido y barato que el metro". Pues bueno...

Pues resulta que la hora-pico aplica para todo, no solo en periférico, insurgentes, circuito interior, patriotismo, revolución, etc.... Nunca de los nuncas me había subido al metro tan a reventar. Bien mona yo me puse mis lentes y saqué mis hojitas para practicar los pronombres y la conjugación de algunos verbos en Italiano. Iiiiio, tuuuuu -mire al de enfrente-, luuuuui -miraba a un señor-, leeeeei -miraba a una señora-... looooro -miré a todos- y como que me miraron feo así que guardé mi librito.

Quince minutos más tarde sentí que me derretía, el metro se paraba a cada rato y solo había avanzado tres estaciones. Ya se habían subido a tocar una batucada, tocaban tan bien que estuve dispuesta a darles unos buenos pesos pero nunca pidieron nada y más bien dieron sus tarjetas de presentación (pa' la boda, pensé! cuál boda?). También se subió el cieguito vendedor de barritas de amaranto con miel de abeja campestre (jaja), una señora que vendía el disco de los pitufos cantando las letras y las tablas de multiplicar (me pregunté si vendría en varios idiomas, podría practicar las tablas de multiplicar en italiano!), y una niña de menos de un metro de estatura que cargaba una mochila gigante con bocinas integradas y que vendía discos piratas de los clásicos de los ochentas.

El metro seguía parado y ya ibamos en la tabla del seis y la voz de Papá Pitufo ya no era nada agradable. Ví que faltaba mucho para mi destino así es que sacando cuentas pensé que era demasiado el tiempo que pasaría ahi dentro. Decidí bajarme en el Auditorio Nacional y tomar un camión a Satelandia, de esos que hasta traen aire acondicionado y asientos reclinables, con suerte y me tocaría uno con discoteca integrada. En el último de los casos, si había demasiado tráfico pues me quedaría a comer en Polanco.

Llegué al Auditorio y Reforma estaba más vacío que a las 5a.m.. Pensé en mejor ir a comer y dar la vuelta a un centro comercial pero Reforma vacía era una señal. Esperé el Panorámico a Satelandia y para mi sorpresa no tardó. Me senté cómodamente y apenas saqué mis papeles para estudiar mi maravilloso transporte se detuvo. Había una manifestación, eran los vecinos de mi jefe, los de Salvemos Palmas quejándose por las construcciones en su área. Ahí empezó de nuevo mi martirio. Apenas llegamos al periférico alcancé a ver los cientos de autos parados. Me acordé de ese programa de Héctor Suárez que veía yo con mi papá cuando era chiquita en donde él y la Pelangocha se quedaron un buen día parados en el tráfico y mejor se quedaron a vivir ahí. Ahí en su auto, en pleno Peri les llegaba la correspondencia, los visitaban sus amigos, pedían tortas a domicilio, les vendían de todo y por una extraña razón nunca salieron de ahí.

Pues tal cual... por casi tres horas pasé por lo mismo. Me lamenté una y otra vez. Pensé en que debí quedarme en el Auditorio, ir a Polanco, a Antara, al 222, cualquier lado, pero no ahí, en el carril de alta de la lateral del periférico norte a la altura de Torre Esmeralda!

Así es. Apenas llegamos a periférico y el tráfico se paró. Había manifestación. Eran las señoras de las Lomas que se quejan de las construcciones en su zona residencial. Señoras con gorritos Burberry y perritos French Poodle en correas. Unas tres rodadas de llanta y entonces empezó el show...

Hicieron aparición estelar los vendedores nomber uan del inmenso mall del periférico. No hubo uno solo que no vendiera algo y cómo no hacerlo si se ve que están capacitados, han ido a sus cursos de ventas, oratoria, poder de convencimiento y motivación. Podrían ser todos nominados al premio del mejor vendedor.

Creo que se subieron catorce pero chéquense el top ten:

1. Expresidiario que no hace daño y "viene en son de paz" para ganarse la vida vendiendo chicles en popotito que luego sirve pa' decorar la crayola, el plumín, el lapicero o la antena del auto o del celular. Frase para enganchar: "Llévelo y haga feliz a sus hijos, sobrinos, al vecino, o al hijo de tu novia. Si no lo compras no hay problema, ya Dios proveerá".

2. Chica agente representante de Sansunk, vende pilas A, doble A y triple A (serán de luchadores?). Le sirven pa'l radio, la calculadora, el control remoto, el teléfono, el cochecito, el muñeco llorón. Ofertón: Llévelo ahora, 4 x 10 pesos, y si lo lleva tendrá en sus manos el avance tecnológico de mayor innovacion.

3. Hermanos ex-adictos vendedores de dulce picante de gomita en cucharita. 2 x 5 pesos. Si los compras les ayudas a ellos y a su casa hogar a rehabilitarse. También aceptan donaciones por si no quieres volverte diabético con tanta azúcar pero sí les quieres ayudar, porque lo que les pasó a ellos "le puede pasar a cualquiera, sus hijos sus nietos y los demás" (los demás?).

4. Merolico sufrido y rehabilitado que vino a la Ciudad de México por una oportunidad, pero no encontró trabajo y empezó a robar. Dejó a su familia en no se dónde y ahora está ahorrando para regresar. Él no vendía nada pero cantó una cosa rarísima, una mezcla entre la Quinta Estación y el indio Tizoc: "es algo más que un hasta luego... por que mis ojos ti-vieron... y la distancia que nos va a separaaaaaaaaaaaaaaar.." -jajaja!

5. Payaso de altas pretenciones y aspiraciones artísticas, hablaba con él mismo disque teniendo una conversación con su títere. No puse mucha atención hasta que se acercó a decirme que dejara de jugar con mi televisión (era mi Palm, bruto!). No me gustó su mirada y además los payasos siempre me han dado miedo pues hice como que lo que decía me daba gracia. Infló globos salchicha y empezó a hacer figuritas de alta complejidad como collar de bolitas rojo, perro faldero morado, paraguas verde y espada blanca. Los repartió, luego pasó a cobrar por el globo y las aportaciones voluntarias por el show.

6. Niño cantor facilote que dijo estar juntando dinero para su viaje de graduación (¿?) Se aventó un meddley-remix-unplugged de los éxitos del Trí, la Maldita Vecindad y Maná. Dijo que si le dabas un peso te daba un dulce de a peso, si le dabas dos él te daba un beso, pero si le dabas más te daba beso y dulce sin pretexto. Hmmm...

7. Vendedor de aguas para apagar la sed. Las tiene en todas sus variedades: fría, fría al tiempo, bien fría y congelada. "Llévela llevela pa'l calor y pa'la sé."

8. Señora madre de familia que por culpa de la crisis no tiene trabajo para solventar su economía, vende paletas en forma de corazón con lucesita. "Como lo ve y como lo oye, por 5 pesos lleve una paleta y encienda su corazón." aaaaaaaaaaah!

9. Señor rehabilitado, también exconvicto, vende plumas chinas de gel con lamparita "pa la noche, por si llega y su casa esta oscura, por si le agarra la noche en el micro, en el metro o en la calle oscura, para anotar su teléfono, su dirección o para hacer sumas." Decía más cosas, todo hacía rima y simplemente no pude dejar de reir. Dijo que la tinta era indeleble, que no se borraba ni se lavaba, que nunca se quitaba pero que no manchaba. Hizo como que rayaba su playera y aprovechó para enseñar sus musculosos brazos llenos de tatuajes como los que ví en las presentaciones de Payá sobre el significado de los tatuajes en la prisión y oh my God!

10. Muchacha oxigenada con puntas rosas y fleco azul vende set de 6 libretas de block de papel fino para recados, para cartitas, para el apunte de la escuela. Para niños grandes y para chiquitos para que no le rayen las paredes ni los asientos del camión. También sirven para origami y como postiks los que tienen pegol. "Lleve 1 juego por 10, 2 por 15 o pague 30 y lleve 3". ( a ver si les salen las cuentas.)


Ahí chequen cuál les late para ganador, en gustos se rompen géneros. Yo les presumo mi momento MasterCard:

1. Pluma china de gel con lamparita. (quizá debí comprar las pilas Sansunk para la lamparita) 5 pesos.
2. Dulce de tamarindo en cucharita (sirve para dos cosas, para comértelo y para chupar la cuchara hasta encontrar en donde tirarla). 2 por 5 pesos
3. Paleta de corazón con foco fosforescente. 5 pesos
4. Globo salchicha en forma de perro faldero morado. 1 peso (no más por que no me fuera morder el payaso). También me regaló un hilito para amarrárselo y que no se me escapara (creo que se mofó de mí).
5. Agua electropura fria al tiempo. 10 pesos (qué no la electropura solo viene en garrafón?)

Gran total, 26 pesos.

Una tarde de compras en el mall rodante sobre periférico... no tiene precio!