De pronto encuentra uno canciones tan fantásticas...
El cuadro estaría completo si tuviera alguien a quien dedicársela, pero no. No tiene dueño... aún.
Irónicamente, aunque Suerte* implica la existencia de alguien especial en mi vida, más bien me provoca ganas de caminar sola por las calles viejas del centro, caminar como flotando, con mi propio ritmo, con el ritmo del viento y de la canción.