Don Jimeno


Así terminé una llamada telefónica luego de casi media hora de una terca, pero muy educada, negociación con Don Jimeno:

-Pierda cuidado, por supuesto que estaremos en comunicación para programar una nueva cita.
-Se lo agradezco mucho, es usted muy amable. Mañana mismo le llamo de nuevo.
-Gracias. Estaré en espera de su llamada.
-Que tenga usted un muy buen día. Gracias
-Al contrario. Igualmente.


Me dí cuenta de mi falta de cuidado al hablar, todo por querer colgar lo antes posible. Hay que escuchar y luego hablar - me dije. Pensé en que son errores que uno puede cometer en cualquier momento, osea, todos los días. Ah! pero resulta que soy de las que se fija en la textura, de las que son aprehensivas, de las preocuponas por las apariencias, y solo esperé que Don Jimeno, Maestro en Letras, no se hubiera dado cuenta, es más, que ni me hubiera puesto atención.

Cinco minutos después mi teléfono sonó. Era él. Lo puse en el altavoz...

-Señorita Maru, he estado analizando y no se si usted se percató pero al despedirnos usted no apreció mis buenos deseos y al contrario, usted me deseó un mal día... Le voy a hacer llegar mi última publicación. Mire usted....


Seis minutos más tarde me dí cuenta de que yo ya no sabía de qué me hablaba, por un instante no pude recordar con quien estaba yo "hablando" y sentí mis ojos cerrándose de sueño.

Otros tres minutos después sonó mi otra línea.

-Buenos días! Contesté.
Y escuché una voz con eco que hasta rebotó en el altavoz:
-Señorita, se cortó la comunicación o se durmió usted?