Hace años que me hice esa pregunta. Pensaba en la cosquillita que te causa en la nariz cuando tratas de beberlo, y lo comparaba con eso que sentía por ese "alguien" aún después de tantos años de noviazgo. Ese amor que vivía era como el Alca-Seltzer: se sentía rico, movía emociones, hacía cosquillitas y curaba males aunque a veces supiera amargo.
Y quizá siempre es así, efervescente. Te llega de repente, armando una total revolución, moviéndote como la marea, haciendo que tu vida se llene de burbujas que se mueven en tu vientre tratando de escapar y salir de tu cuerpo en un beso, un abrazo, una caricia... y te da alegría y te provoca risa. Y entonces eres feliz, te sientes eterno. Te dejas caer y cierras los ojos mientras caes y aún con los ojos cerrados, ves. Ves todo, el presente y el futuro. Y todo es como una cosquilla.
Pero ese amor se acaba, aunque lo agites ya no hay burbujas, ya no sube el agua, ya no hay cosquillas, ya no pasa nada.