
Aaaah! tremendos suspiros y sonrisas que me ha provocado recordar a esta pequeña pecosa. Sí, yo también soy niña Candy Candy.
Puedo contarles de aquellos tiempos en que me sentaba con mis primas y mi abuelita a ver ésta caricatura que era mi favorita y de cómo reía, pero sobre todo lloraba, en casi todos los capítulos. Pero no, se trata de algo más; quizá un poquito más complejo y menos entretenido.
Hoy platicaba con Albert sobre cosas del amor; para variar! Empezó preguntándome sobre besos, cuernos, celos e infidelidades y al poco tiempo le terminé contando mi capítulo favorito de mi tan querida caricatura, aclaro, todo con el fin de contarle el efecto que ésta ha tenido en mí.
Las que fuimos fieles a todos los capítulos sabemos de sus tres amores, Anthony, Terry y Albert; y no dudo que cada quien se identifique con su "galán" favorito. Mis primas Mary y Mich, por ejemplo, son novias eternas de Anthony y sus rosas blancas. Yo, aún no se por qué, me he clavado más con el imposible Terry aunque claro que me encantaría encontrar pronto a mi Albert (las gaitas están de más). Sí, era un inmaduro pero al fin y al cabo un galanazo.
En fin, les cuento mi escena, ese en el que finalmente Candy y Terry se despiden porque Candy prefiere que Terry se quede a cuidar de la tonta paralítica esa. Sí, ese en el que Candy baja corriendo las escaleras llorando. Detrás de ella Terry. Y yo me paré del sillón junto a mi abue y en voz alta, como si Terry me escuchara, dije: corre más rápido! Entonces él la alcanza casi al fin de la escalera y la abraza y ella dice Teeeeerry... y el dice Caaaaandy... y yo, llorando, dije Teeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerry!
jaja! Adelante, pueden reirse. Ríanse todo lo que quieran, o lloren si es que se han acordado de ese fatal capítulo.
Entonces me pregunto, por qué es que me gustó ese personaje tan guapo pero tan inmaduro y poco comprometido? Por qué me gustó ese amor tan dramático y ese final tan fatal? Y ahora que tal? Podría eso explicar el por qué de esos hombres inmaduros de los que me he enamorado, y el por qué las despedidas se me hacen tan dramáticas, y el por qué "no me importa sacrificar" mi felicidad siempre y cuando se trate del bien de los demás? Esta incógnita es ahora una de mis tareas como psicóloga. Quizá hay que encontrar una cura para eso porque a mis treinta y dos años me paro a un metro de la tele y pienso Teeeeeerry!
Nota: este va por mis primitas adoradas y mi abue ; )