
Mi profesor de Infancia ha decidido que no cubro los requisitos necesarios para aprobar su materia, entiéndase: me reprobó! Me ha dado un 4 de calificación. Cómo? Yo? Pero si solo obtengo 10's! Pues sí, leyeron bien. Un horrible 4 que he traído atravesado desde ese día. Dediqué horas planeando una estrategia para sacar un diez el segundo parcial y poder acreditar la materia con la mejor calificación. Olvidándome de la decencia hoy me basta acreditarla.
Eso me ha llevado a recordar mis años de docencia, aquellos en que como profesora siempre exigí lo mejor de mis alumnos y actué siempre en su beneficio. No es la primera vez que pienso en ello. Desde mi regreso a las aulas, más bien a las bancas de las aulas, me he topado con prácticas docentes que coinciden con las mías, solo que ésta vez he sido yo la alumna "beneficiada".
Siempre recordé a mis alumnos que en mis clases ellos eran los únicos beneficiados, que si no aprendían Inglés por lo menos aprenderían formas nuevas de enfrentarse a la vida. Esta ideología la sostuve siempre, y las reglas para sustentarlas eran simples y a prueba de error. Cómo no iban a serlo? Todas ellas fueron probadas en mí por mis maestras y maestros de mis años mozos de escuela.
Eso me ha llevado a recordar mis años de docencia, aquellos en que como profesora siempre exigí lo mejor de mis alumnos y actué siempre en su beneficio. No es la primera vez que pienso en ello. Desde mi regreso a las aulas, más bien a las bancas de las aulas, me he topado con prácticas docentes que coinciden con las mías, solo que ésta vez he sido yo la alumna "beneficiada".
Siempre recordé a mis alumnos que en mis clases ellos eran los únicos beneficiados, que si no aprendían Inglés por lo menos aprenderían formas nuevas de enfrentarse a la vida. Esta ideología la sostuve siempre, y las reglas para sustentarlas eran simples y a prueba de error. Cómo no iban a serlo? Todas ellas fueron probadas en mí por mis maestras y maestros de mis años mozos de escuela.
Clásico ejemplo: luego de explicarle al grupo que no recibiría tareas extemporáneas, Christian, alumno con honores de primero de secundaria, me pregunta preocupado...
"Miss Maru, pero si estoy enfermo ese día y no puedo venir?"
-Pues no te preocupes, quédate a descansar en tu casa. Si tienes que ver qué es lo más importante en ese momento en tu vida, vas a ver que es tu salud y no la calificación de una tarea. Y tu misma mamá lo va a saber, va a preferir que estes bien de salud a que vayas a la escuela enfermo sólo por entregar tu tarea.
"Pero Miss, qué tal que es un accidente o algo gravísimo?"
-Igual Christian, no te preocupes. Tu vida y tu salud es o más importante. Creéme que en lo último que vas a pensar es en tu calificación de esa tarea.
Por qué ese ejemplo? Por que por mucho tiempo me pregunté por qué esos niños tan inteligentes no lograban entender que lo importante en la vida no era una tarea sino el aprendizaje que tuvieran en mi clase y por tal razón NUNCA recibiría tareas extemporáneas aunque claro, les ofrecía una actividad a cambio de recuperar esos puntos.
Pero más allá del punto de la tarea, me sorprendía la obsesión hacia la perfección que tenía ese grupo en particular. La verdad es que me estaba enfrentando a un grupo de niños con las mismas características de mi grupo en los años de primaria, donde todas peleábamos por décimas y milésimas para que al fin del año pudieramos pasar al frente con miss Bertita y nos colocara nuestra brillante medalla dorada por la excelencia académica.
Hoy me he dado cuenta que sigo siendo esa misma Maru Flores, alumna del Instituto Femenino La Salle Boulevares. Obsesionada por mi calificación, por no poder sacar un 10. Frustrada por reprobar Infancia, curiosamente infancia!!! Quieren saber por qué? Por que no pude entregar mi tarea un día que no pude llegar a clase.