6:12 a.m. ya con los ojos abiertos y nuevamente no me podía bajar de la cama. No porque tuviera muy buena compañía ni porque me rehusara a venir a trabajar. Estaba recordando uno a uno los detalles de cada uno de mis sueños de anoche y estaba también totalmente maravillada.
Soy de esas pocas personas que se dan cuenta de que sueñan y recuerdan sus sueños, así es que no fue el haber soñado lo que me mantuvo en la cama unos minutos extras, sino lo que soñé.
Últimamente he tenido sueños tan extraños, que podría escribir libretos completos de casi cualquier género literario, empezando por cuentos infantiles, cruzando por novela erótica y terminando con una buena trama de ciencia-ficción; siempre con gente conocida como protagonista y extras también.
Como psicóloga conductista no debería dar tanta importancia a los sueños, simplemente es una señal de que estoy durmiendo y descansando como debe de ser. Pero qué me diría un psicoanalista si le contara que me he soñado con alas de mariposa y tratando de perderme en una aureola boreal? O que he salvado a mi familia de un ataque entre judiciales y un grupo terrorista? O que nuevamente he tenido un hijo (solo que esta vez no desperté adolorida)? O que me he casado con mi exnovio y me he escapado a Australia... en su auto!
Si en realidad tuviera que interpretar los sueños ó tomar un mensaje de ellos, me quedaría con ese en donde subo a mi coche rojo y me voy de vacaciones manejando de bajadita porque es a Sudamérica.