Hace algunos años, un ex-novio (experto y crítico en los buenos hábitos de la socialité) tuvo a bien criticar a los hombres que van al restaurante a ver el fut y las mujeres que se reúnen a charlar con amigas pero se la pasan echando chisme en el celular.Generalmente terminábamos peleando luego de alguna de sus críticas pues soy partidaria de que cada quien es libre de hacer lo que se le antoje, sus razones y gustos tendrá, pero en esa ocasión no debatí su argumento pues era bastante lógico: es una total falta de respeto interrumpir el tiempo que le estas dedicando a alguien para dedicarselo a alguien más por teléfono.
De los dos yo fuí la primera en tener uno, de esos como ladrillito, y él se negó a usar uno hasta que se vió obligado. Mientras yo cargaba con el mío a todas partes él dejaba el suyo en el auto. Si por alguna razón lo llevaba con él cuando estábamos juntos, no lo contestaba.
Pero Flaco, qué tal que es importante?
Estoy ocupado contigo.
Y si es una emergencia?
Pues van a insistir.
Y si... al menos ve quien es!
No importa.
Wow. Éste tipo si que me ama. Cada segundo lo quiere solo para mí.
Las únicas llamadas que contestaba eran las que esperábamos, y si en verdad era necesario solo contestaba luego de haberme ayudado a subir al coche. Así es que ante tal muestra de respeto a mi tiempo y espacio empecé a poner en práctica lo mismo y a procurar mantener guardado mi ladrillito.
Hoy, a pesar de ser casi adicta a mi celular y de ser toda una profesional en el arte de mandar mensajes, vicio que ahora trato de dejar a un lado, no soy una de esas personas que a pesar de estar en compañía se clava en una conversación telefónica. Pero esté con quien esté contesto, mas aún si estoy con el galán. No es que no respete su tiempo, pero luego de enterarme que mi ex no contestaba el teléfono porque era "otra" quien llamaba, prefiero que sepan que no les oculto nada.