~Maru, entonces te llamo. Nos ponemos de acuerdo y nos vemos. Nos vemos en mi casa para estar en el jardín y que mis peques jueguen con el tuyo.
Así se despidió de mí una amiga de la secundaria a la que tenía años sin ver.
Estaba yo comprando un regalo para un bautizo, por supuesto en la sección de bebés. Ella fué la tercera conocida con la que coincidí hoy. Las tres con bebé en brazos y con panzas divinas.
Me mordí un labio, la abracé tanto como su panza de cuatro meses de embarazo de gemelos me dejó, y le dije: Pronto. Espero que pronto.