de vuelta a casa




Hace algunas semanas festejamos el cumpleaños de Doña Maru, como el inge y sus ahora ex-compañeros de trabajo le dicen. Y digo ex porque también festejamos su jubilación.

Alguna vez me dije que yo sería como ella, y me visualicé con un traje sastre, un peinado ejecutivo, y una agenda llena de citas y teléfonos de pura gente chingona. Pero tomé otro camino, el mío y aunque la mitad de los datos de mi agenda son de gente igual o más chingona, no trabajo en un banco, ni soy ejecutiva, y por la profesión que he escogido no me jubilaré como lo ha hecho ella.

Nunca antes escribí sobre ella, y qué mejor momento que éste. Y es que no cualquiera aguanta 35 años en el mismo trabajo. Claro que no hizo lo mismo durante todo ese tiempo, empezó como cajera y terminó como gerente y como la única persona capaz de poner orden. Es poca la gente que conozco con una trayectoria como esa y que después de dedicar su vida a su trabajo, salen por la puerta grande y con el reconocimiento de todos: amigos, compañeros, jefes, clientes, y nosotros, su familia.

Ahora, 35 años después, experimentará como ama de casa. Justo a tiempo, justo antes de que sus hijas partan. Espero sea una buena experiencia.


Mamá, bienvenida a casa !